Domingo 8 noviembre 2009
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Una vez tuve un socio en el vino y las palabras,
entre suelas y tacos, trinchetas, martillos y clavos
juntábamos pedacitos de mundo
escapados
por el agujero de los zapatos
juntábamos pedacitos de mundo
como quien junta botellas
y va juntando olvidos abandonados;
juntábamos pedacitos de mundo
los ordenábamos y reordenábamos
alrededor de los libros y los vasos.
Una vez tuve un socio en el vino y las palabras,
entre suelas y tacos, trinchetas, martillos y clavos
imaginábamos el mundo recorrido
por las suelas gastadas
de los viejos zapatos.
Una tarde nos bebimos el mundo
en vasos de diario y a lentos tragos,
entonces encontramos bajo una suela
el corazón que El Poeta se arrancó de cuajo,
encontramos la nostalgia del Poeta
de las fragatas embotelladas
y de la Sombra de los Barrios Amados
bajo una montaña de carteras y zapatos,
y una tumba de cada uno
sin flores de nuestras manos,
y una tumba para cada uno...
para cuando nos arranquemos el corazón de cuajo
y lo pongamos debajo de un zapato,
pero ese día como ahora
era demasiado temprano.
Una vez tuve un socio en el vino y las palabras,
me quedó la resaca y unos cuantos papeles arrugados,
te los cuento esta tarde
en que el cielo está llorando.
Walter Lannutti (poeta de Moreno, Buenos Aires, Argentina)
Por la de magdala
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Publicado en: poemas cotidianos
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